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Una de las tantas fotos que tengo con Carlos A. Vives R.  ;)Sólo un samario de nacimiento puede gozarse como nadie un concierto de Carlos Alberto Vives Restrepo de principio a fin porque hallará en su repertorio el lenguaje y las historias macondianas del hombre que convive entre dos maravillas naturales: la sierra nevada y el mar caribe.

Mañana, a pesar de estar al otro lado del océano Atlántico, a 12 grados de temperatura promedio y extrañando el privilegio de los desayunos con cayeye y café con leche, sacaré del armario mi camiseta del Unión Magdalena para sentir desde el norte de Francia el calor humano de mi alegre Santa Marta.

Tengo una nostalgia infinita de no poder estar en casa; aunque no puedo quejarme pues  tuve el privilegio de ir a un concierto que Chayanne y Carlos Vives dieron hace dos décadas en el estadio Eduardo Santos.

También asistí a la última presentación de Carlos en Santa Marta, en enero del 2010 (si la memoria no me falla) e incluso viajé hasta Barranquilla y Cartagena para asistir a diversos espectáculos, cuando Santa Marta aún no hacía parte de la agenda de conciertos nacionales. Pero la nostalgia no se apacigua con los recuerdos, por el contrario toma fuerza.

Y es que para mí Carlos y la Provincia son promotores incansables de la tradición musical y el patrimonio oral del caribe colombiano. Diecinueve meses en Francia me han hecho analizar en detalle su aporte al folclor colombiano y mis descubrimientos son impactantes.

Es por ello que fallar a esta cita con mi ADN samario me entristece, porque debo agradecerle sin límites a este “hijo ilustre” de mi tierra, el haberme reforzado durante todos estos años la pasión por todos los géneros musicales de nuestro caribe y el sentido de pertenencia inquebrantable a mi comunidad samaria y a mi equipo del alma Unión Magdalena.

DE LA PROVINCIA AL MUNDO

Carlos 5

Cuando tenía 5 años, mi colegio, el jardín escolar “Mi Hogar Infantil” organizó una  caminata con los pequeños alumnos hasta las cercanías de la Sociedad Portuaria de Santa Marta. Ahí, a pocas cuadras del Parque Santander (o Parque de los Novios) se encontraba la máquina locomotora del antiguo tren samario. Bueno, eso me dictan los recuerdos de ese día soleado, hace 26 años.

De la mano de Diana Sandoval Vives, Yolanda y las profes Carmen, Marucha y Anita fuimos en “filita india” a reencontrarnos con aquel gran casco de metal que para nuestras mentes infantiles no tenía ninguna importancia. Seguramente, a nuestra corta edad a duras penas habíamos escuchado la famosa canción “Santa Marta tiene tren”.

En vano intento recordar lo que hicimos ese día, pero reconozco que el tren fue siempre testigo de las historias que contaban mis abuelas, mis tíos, mis profesores e incluso de la literatura mágica de Gabriel García Márquez porque fue ese medio de transporte el protagonista en las actividades de desarrollo de la sociedad samaria y del departamento y cuya vía de acceso al puerto hoy conocemos como la  Avenida del Ferrocarril.

El tren al igual que el puerto samario acortó distancias entre nuestra tierra y la región, entre la provincia y el mundo permitiendo el arribo de pasajeros que venían ya fuera a estudiar al Liceo Celedón -como narra Rafael Escalona en “El Testamento”- o atraídos por esta tierra en dónde el tiempo parece haberse detenido. A esta región en dónde el desarrollo (pienso yo) se congeló, Vives la bautizó como  “la Tierra del Olvido”.

Tal vez la historia más triste de la que fue testigo este tren fue la del traslado de centenares de cuerpos sin vida de los trabajadores de las plantaciones de banano que fueron cobardemente asesinados durante La Masacre de la Bananeras.

Cómo no emocionarse hasta las lágrimas cuando escuchamos esa canción “El Tren de los Buenos Tiempos”???. No, yo no creo que ningún otro colombiano sienta tan viva la historia reciente de su vida, de su ciudad y de su familia como puede llegar al sentirla un samario y por eso será siempre una mezcla de placer y nostalgia acudir a un concierto de Carlos Vives.

Hace un año entré a una discoteca en Málaga, España y para mi sorpresa los asistentes estaban coreando “Quiero casarme contigo” de la última producción discográfica que había promocionado Carlos. Me sentí grande, así como cuando los periodistas que querían entrevistar a Falcao me preguntaron por qué hablaba conmigo y con ellos no, así como cuando mi director de Maestría en Francia me reveló que me había escogido para el master simplemente preguntándome quién era mi escritor colombiano favorito?, así como cuando algunos ciudadanos europeos quieren preguntarme por Colombia y en vez de mencionar primero a Pablo Escobar, mencionan primero al rubio de cresta dorada que jugaba fútbol: “Valderrama” –le dicen acá-. Bueno, así me conmueven hasta los huesos las canciones de Carlos Vives.

Y así podría contarles la anécdota que acerca cada canción a mis vivencias personales, porque las canciones de Carlos Vives, son las historias de vida son la historia viva de casa padre, hijo, hermano, abuelo, amigo y ciudadano samario y en ese sentido, si nuestra historia puede encantar hasta los pueblos extranjeros, entonces ser samario es un privilegio.

Mis padres seguro no podrán ir porque la apretada situación económica no se los permite, pero a mis amigos les pido humildemente que me hagan un video, un buen video de la puesta en escena del Pitan Pitan durante esta nueva velada.

Mientras tanto yo acá con mi camiseta del Unión Magdalena, seguiré coreando que “Tengo fe” en que se aproximan para mi tierra “Los Buenos Tiempos” y que “Cuando nos volvamos a encontrar” en “La Tierra del Olvido” contaré cómo guardé pegado al alma durante este duro autoexilio “El amor de mi tierra”.

Bienvenido Marc Anthony 😉

NANCY PAMELA FLÓREZ DE LA ROSA

Journaliste Colombienne – Communication pour le Développement des Territoires

Twitter: @Pamelafr27

Sin dudas, la samariedad se resume en esta portada del albúm "la Tierra del Olvido", su mejor portada.

Sin dudas, la samariedad se resume en esta portada del albúm “la Tierra del Olvido”, su mejor portada.